Diferencias entre navegadores

Listados de diferencias entre navegadores

Estas lecciones detallan las diferencias entre los navegadores más utilizados que he ido encontrando al redactar estos apuntes:

Comparar diferencias entre navegadores

Cuando se prepara un sitio web, es recomendable comprobar que se visualiza correctamente en los navegadores más utilizados. En los años en los que los navegadores de Microsoft no respetaban las recomendaciones del W3C no resultaba fácil conseguirlo, pero en los últimos años las diferencias entre los navegadores se han reducido mucho y la tarea es mucho más sencilla.

Actualmente (octubre de 2016), los navegadores más utilizados son Google Chrome e Internet Explorer 11 (véase la lección sobre el uso de navegadores).

En el caso de Firefox y de Google Chrome, no es necesario probar las versiones antiguas de estos navegadores ya que ambos navegadores se actualizan automáticamente y el número de usuarios de las versiones antiguas es irrelevante. En estos apuntes se hace siempre referencia a la última versión disponible de Firefox o Google Chrome.

En el caso de Internet Explorer, Internet Explorer 11 sigue la versión más utilizada porque Microsoft limita de forma artificial las versiones de IE disponibles en cada versión de Windows:

Aunque en estos apuntes se considera únicamente a IE 11, en un sitio web comercial debería estudiarse el número de visitas que se reciben desde versiones de Internet Explorer anteriores a IE11 para decidir si se tienen en cuenta.

Comparar diferencias entre versiones anteriores de IE

En principio, Windows no permite tener instaladas varias versiones de IE, por lo que se debe recurrir a soluciones específicas:

Microsoft y el cumplimiento de las recomendaciones del W3C

Durante el período 1999-2006 el comportamiento de Microsoft respecto a las recomendaciones del W3C fue nefasto para el desarrollo de la web y no debería volver a repetirse.

Microsoft ha formado parte del W3C desde sus inicios y ha participado en todos los grupos de trabajo, por lo que se puede suponer que todas las recomendaciones se han aprobado con su visto bueno (salvo seguramente las relacionadas con las patentes, pero ese es un tema delicado para las empresas de software propietario como Microsoft). En los primeros años del W3C, cuando el navegador más utilizado era Netscape, Microsoft sí que procuró que Internet Explorer siguiera las recomendaciones del W3C. Pero a partir de 1999, una vez que Internet Explorer se convirtió en el navegador más utilizado, Microsoft perdió el interés en seguir mejorando el navegador (y las tácticas que utilizó Microsoft para conseguir ese dominio no fueron ciertamente limpias).

Desde 1999, Microsoft jugó con la ventaja de que todos los diseñadores de páginas web tenían que asegurarse de que las páginas funcionaran correctamente en Internet Explorer.

Eso tenía dos tipos de consecuencias:

El primer tipo de problemas era importante, pero el segundo era muy grave, porque significaba que muchísimas páginas web estaban mal hechas a conciencia y nunca podrán verse correctamente en navegadores que respetaran las recomendaciones del W3C.

Afortunadamente, a partir de 2005 Firefox empezó a tener una cuota de mercado significativa y a amenazar la hegemonía de Internet Explorer. Eso hizo que Microsoft tuviera que "ponerse las pilas" y publicar nuevas versiones de Internet Explorer, mejorando no solamente el interface del navegador (pestañas, zoom, antiphising, bloqueo de popups, etc) sino también el cumplimiento de las recomendaciones. En 2006 IE7 supuso un avance y en 2009 IE8 supuso un avance todavía más importante.

La aparición de Google Chrome en 2009 obligó a Microsoft a tomarse todavía más en serio las recomendaciones del W3C y en 2011 IE9 puso a IE prácticamente a la par con los Firefox y Chrome de entonces.

Desde principios de 2011 más de la mitad de los usuarios ya utilizaban navegadores que cumplían las recomendaciones del W3C (Firefox, Chrome, Opera e Internet Explorer 9 y posteriores) y a finales de 2016 superan el 90% (véase la lección sobre uso de navegadores).

Aunque sin duda la situación actual es mucho mejor que la de hace diez años, no se han resuelto todos los temas (soporte del tipo MIME application/xhtml+xml, soporte de MathML, etc), ni existe la seguridad que que la situación no se repita en el futuro. HTML 5, CSS 3 y la gran cantidad de APIs en desarrollo podrían dar lugar a nuevas incompatibilidades entre navegadores.

Actualmente (octubre de 2016) el navegador más utilizado es ya Google Chrome y empiezan a aparecer preocupantes señales de que Google está perdiendo el interés por el trabajo del W3C.

Esperemos que Firefox mantenga en el futuro una parte significativa del mercado y eso impida que el navegador dominante boicotee las recomendaciones. Aunque no se suele decir, quizás el principal motivo para recomendar el uso de Firefox sea contribuir así a que Google y Microsoft se vean obligados a colaborar con el W3C.